Las cuatro carpetas de diálogos de la clave literaria R50 ya están preparadas en el taller de escritura de Espaciocrea para los autores en formación de los grupos presenciales y online que forman parte, en Valencia, de nuestras comunidades literarias.
Después de recibir la formación teórica de nuestro taller de Espaciocrea o de cualquiera de los talleres de escritura creativa adscritos a la próxima liberación de talentos de Libro Vuela Libre, sigue las instrucciones de tu grupo para acceder a la galería de ejemplos de estas cuatro carpetas y completar las opciones de consigna de la clave R50 que se acaban de proponer en tu clase presencial o en línea de esta semana.

Diálogos de la clave R50 en el taller de escritura. Carpeta número 1:
―… Sé lo que pasó en la oficina.
―Ah, ¿lo del informe, Carla? Bah. Un pequeño apocalipsis administrativo. Nada que un meteorito no pueda empeorar.
― No tienes que bromear conmigo. Debió de ser duro.
― Duro es madrugar. Lo mío fue… un espectáculo. Si hubiera cobrado entrada, al menos habría recuperado la dignidad.
―Estás esquivando el tema.
―No, no. Estoy haciendo ejercicio emocional. Mucho cardio. Correr en círculos es buenísimo para el corazón.
―Leo, mírame. ¿Qué necesitas?
Diálogos de la clave R50 en el taller de escritura. Carpeta número 2:
—Hace mucho que no te veía, María.
—Teniendo en cuenta que vivo en otra ciudad…
—Ya, esto…vale. Bueno, pero me sorprendió tu llamada.
—Espero que fuera una sorpresa agradable.
—Para mí sí.
—¿Y para ella?
—Bueno, ya sabes cómo es, siempre lo exagera todo.
—¿Crees que pillarnos en vuestra cama a seis días de la boda fue exagerar?
—Yo qué sé, a veces las despedidas se nos van de las manos.
—Ese es, precisamente, nuestro problema, Carlos.
—¿Cuál de todos?
—Nunca hemos sabido despedirnos. Llevamos desde el colegio igual, siempre yendo y viniendo.
—Bueno, eso nos vendrá de familia, ¿tus padres no trabajaban en el circo?
—Fue una época, pero no desvíes la conversación, nunca quisiste nada estable.
—María, no es fácil buscar estabilidad y a la vez salir con una funambulista.
—Muy gracioso, Carlos. Aquello fue durante un tiempo. De todos modos siempre te dije que nuestra tensión era mayor que la de aquella maldita cuerda.
—Una tensión resuelta, según recuerdo.
—La sexual sí, pero míranos, tú sigues con tu mujer; yo me mudé de ciudad…
Diálogos de la clave R50 en el taller de escritura. Carpeta número 3:
—Es tu mejor obra, Basil, lo mejor que nunca has hecho —dijo Lord Henry en tono lánguido—. Desde luego, el año próximo debes enviarla a la Grosvenor. La Academia es demasiado grande y demasiado vulgar. Siempre que he ido, o había tanta gente que no he podido ver los cuadros, cosa espantosa, o tantos cuadros que no he podido ver a la gente, cosa todavía peor.
—No creo que la envíe a ningún sitio —replicó el pintor, echando hacia atrás la cabeza con aquel singular gesto que en Oxford solía hacer reír a sus amigos—. No, no la enviaré a ninguna parte. Lord Henry enarcó las cejas y lo miró atónito a través de las leves espirales azules de humo que ascendían rizándose en caprichosos remolinos desde su cigarrillo de opio.
—¿No la enviarás a ninguna parte? ¿Por qué, mi querido amigo? ¿Tienes alguna razón? ¡Qué tipos tan raros sois los pintores! Hacéis cualquier cosa para ganaros una reputación. Y tan pronto como la conseguís, parece que vuestro único deseo es arrojarla por la borda. Es una tontería, porque en el mundo solo hay algo peor a que todos hablen de uno, y es que no se hable. Un retrato como este te situaría muy por encima de todos los jóvenes ingleses, y despertaría la envidia de los viejos, si es que los viejos son capaces aún de alguna emoción.
Fragmento de El Retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde
Diálogos de la clave R50 en el taller de escritura. Carpeta número 4:
Hubo un larguísimo silencio. El miliciano, al cabo de mucho rato, exclamó de pronto, mirándome recto a los ojos y quizá asaltado por una sospecha:
—¿Usté está sindicao?
—No —contesté—. Yo no estoy sindicado. Yo soy un trabajador libre.
Volvió a aparecer en su rostro el desdén hostil que apareciera antes.
—¿Trabajador? ¿Y usté en qué trabaja?
—Escribo comedias y novelas.
El miliciano arrugó el ceño, como si no conociera el significado de aquellas palabras. Yo busqué en mi interior el título de mi comedia más popular, y agregué:
—¿No vio usted una función que echaron en «Cervantes», y que se llamaba Usted tiene ojos de mujer fatal? Pues esa función la inventé yo.
Mi hombre cambió su gesto por una expresión de asombro; me contempló minuciosamente de arriba abajo, y, por fin, dijo:
—¡Ah!
Y ya no volvimos a cruzar la palabra.
Fragmento del prólogo de Los ladrones somos gente honrada, de Enrique Jardiel Poncela
Próximas colaboraciones de los talleres de escritura creativa en Espaciocrea con Libro Vuela Libre y los talleres literarios en Valencia de Luna de Papel
El taller de escritura creativa de Valencia Espaciocrea y los talleres literarios Luna de Papel se unirán al ciclo de clases magistrales y actividades complementarias con las que las cadenas de lectura y escritura de Libro Vuela Libre desde Valencia quieren premiar, en este año lectivo, el talento y la pasión por escribir de su comunidad de autores. Si formas parte de cualquiera de los grupos de estas tres plataformas literarias o tiene interés en ser integrante de algunos de los talleres de escritura adscritos a las liberaciones internacionales de Libro Vuela Libre en la capital del Túria, permanece atento y sigue las instrucciones que haremos públicas en breve en nuestras redes sociales.







Deja un comentario