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Nueva colaboración entre VALENCIA ESPACIOCREA y los talleres literarios de LIBRO VUELA LIBRE

12 Sep

Las comunidades literarias de VALENCIA ESPACIOCREA, que desde hace más de una década colaboran en la creación de nuestros encuentros literarios, y los talleres de escritura creativa de LIBRO VUELA LIBRE acaban de realizar un nuevo acuerdo para ampliar el número de actividades relacionadas con la lectura y la escritura artística que formarán parte de nuestros próximos programas literarios.

Taller de escritura creativa online y presencial de LIBRO VUELA LIBRE y encuentros de mujeres y hombres libro Valencia

El vínculo entre las comunidades literarias de VALENCIA ESPACIOCREA y el taller de escritura creativa online y presencial de LIBRO VUELA LIBRE en Valencia, que este año celebrará su decimosexto aniversario, se reforzará también con la implicación de sus respectivos equipos de trabajo en la creación del primer encuentro de hombres y mujeres libro, una nueva actividad de fomento de la lectura, inspirada en Farenheit 451, la famosa obra de Ray Bradbury, en la que compartirán espacio creativo.

Experiencias creativas en curso: los autores de la clave M2 y el primer encuentro de hombres y mujeres libro:

Clave M2 de los talleres de escritura de LIBRO VUELA LIBRE: sigue las instrucciones de tu grupo de escritura para participar en el primer encuentro de mujeres y hombres libro con esta clave literaria:

» La flauta de las vértebras «, de Vladimir Maiakovski, fragmento 3:

Olvidaré el año, el día, la fecha.
Me concentraré, solitario, ante una hoja en blanco.
¡Que nazca la magia inhumana de las palabras
iluminadas por el sufrimiento!
Hoy, apenas entré en la casa
sentí
algo extraño en ella.

Algo escondías en tu vestido de seda,
y en el aire flotaba un olor a incienso.
¿Dichosa?
Frío en alguna parte,
Con toda seguridad
La inquietud hace temblar la muralla de la razón.
Ardiendo y febril acumulo desgracias.

Escucha,
por qué ocultar
el cadáver.
Haz que sobre mi cabeza caiga
la avalancha de palabras,
ya que cada uno de tus músculos
pregona
como por un altavoz:
¡ha muerto, ha muerto, ha muerto!
No,
respondo yo,
¡No mientas!
(¿Cómo saldré de esta?)
Tus ojos excavaron en tu rostro
las fosas de dos tumbas.

Las fosas se hunden.
No tienen fondo.
¿Acaso caeré
del andamio de los días?
Por encima del abismo mi alma está tendida como un cable,
allí me balanceo, haciendo malabarismos
con las palabras.


que has gastado su amor.
Adivino el hastío en muchísimos signos.
Rejuvenece tu alma.
Enseña al corazón la fiesta corpórea.


que una mujer cuesta.
Mala suerte
si mientras espero
te visto con el humo del tabaco
y no con bellos vestidos de París.

Llevaré mi amor
como antaño lo hacía apóstol,
por mil veces mil caminos.
A lo largo de los siglos te aguarda una corona
donde mis palabras
crean un arcoíris de estremecimientos.

Así como los elefantes con su jugueteos de cien toneladas
acabaron con la victoria de Pirro,
mi andar de genio ha retumbado en tu cabeza.
Es inútil.
No logro arrancarte de mí.
¡Regocíjate,
regocíjate
pues a fin de cuentas
me has tenido!
Me siento tan mal,
apenas sí me queda tiempo de llegar al canal
para sumergir la cabeza en el rictus del agua.

Tus labios.
Qué brutales pones los labios.
Apenas los rozo, el frío me apresa.
Como si en los labios penitentes besase
un monasterio tallado en el frío de las rocas.

Las puertas
se abrieron y cerraron ruidosamente.
Él entró
salpicado por una alegría callejera.
Era
como si un aullido me hubiera partido en dos.
Le grité
“¡Está bien
ya me voy,
está bien!
Ella te pertenecerá.
Dale algunos trapos,
porque las alas tímidas se abotargan bajo la seda,
Cuida que no se vuele.
¡Ata al cuello de tu mujer
los collares de perlas cual si fueran piedras!”

¡Ah! esta
noche!
Apreté y apreté los cordones de la desesperanza.
Mis llantos y mis risas
echaban debajo de espanto la jeta de los muros.
Una aparición:
tu rostro, que traía conmigo,
iluminado en la alfombra por tus ojos,
como si un nuevo Bialik inventase
una deslumbrante reina del Sión judío.

Mártir,
ante aquella que yo mismo había creado,
caía de rodillas.
El rey Alberto,
que ha perdido
todas sus ciudades,
está a mi lado cubierto de cadenas,
¡Flores y pastos, rodad por el oro del sol!
¡Primaverizáos, vidas de los elementos!
Yo sólo quiero beber vasos y vasos
de un solo veneno.

Ladrona del corazón
al que le quitaste todo,
atormentado con delirios de mi alma,
acepta mi ofrenda, querida,
tal vez nunca vuelva a inventar nada más.

Coloread como fiesta ese día.
Que nazca por fin
la magia semejante a la crucifixión.
Miradme:
estoy clavado al papel
con los clavos de las palabras.

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