Blanca Hermenegildo, integrante de la selección de talentos de los talleres de escritura creativa adscritos a Libro Vuela Libre en Valencia, es la siguiente autora entrevistada por nuestras comunidades de escritura con motivo de su nueva publicación, el cuento Martina quiere crecer.
Entrevista a Blanca Hermenegildo, autora de Martina quiere crecer
Comunidades de escritura de Valencia Espaciocrea: Hola, Blanca. Enhorabuena por la publicación de Martina quiere crecer. Danos una breve pincelada sobre ti y tu conexión con la escritura.
Blanca Hermenegildo: Soy profesora de Historia en ESO y Bachillerato en las Escuelas San José de Valencia. Siempre he tenido mucho interés por las materias de letras, así que leer me resulta imprescindible para aprender, pero también para disfrutar, imaginar, compartir con otras personas…
Comunidades de escritura de Valencia Espaciocrea: ¿Por qué escribes?
Blanca Hermenegildo: Escribo porque es la forma que más me gusta de entrenar la creatividad. Es una dimensión que solemos abandonar o dejar de lado al crecer. Me decidí a meterme en los talleres de Libro Vuela Libre justo antes de la pandemia y tuve que esperar un par de meses; desde entonces disfruto de la escritura en buena compañía cada sábado.
Me gusta sobre todo la narrativa en forma de relatos cortos y cuentos, quizá porque me permite concentrar una historia y mantener el tono que elijo.
Comunidades de escritura de Valencia Espaciocrea: ¿Qué te motivó a escribir Martina quiere crecer? Háblanos de este cuento repleto de valores y mensajes didácticos.
Blanca Hermenegildo: El cuento Martina quiere crecer nació de la observación de los gestos de mi sobrina-nieta Martina cuando apenas tenía un año. Sus esfuerzos al empezar a andar y hablar me hicieron imaginar qué pasaría por su mente si fuera consciente de ese lento aprendizaje y tuviera prisa por crecer. Me planteé el cuento como un regalo para ella y, en general, un homenaje a las niñas y niños pequeños que nos sorprenden con sus avances.
La historia, protagonizada por una pequeña elfa, quiere transmitir, por un lado, los valores asociados a las ganas de aprender, como la ilusión, la tenacidad y la valentía, y también la necesidad de ser pacientes, saber esperar y escuchar. Por otro lado, muestra la importancia del amor a la familia y los amigos, y del respeto a la naturaleza, esto es, de apreciar lo que tenemos.
Comunidades de escritura de Valencia Espaciocrea: ¿Qué proyectos literarios tienes en este momento?
Blanca Hermenegildo: En realidad, nada concreto. Espero seguir disfrutando de los retos del taller cada semana. Quizás me plantee seguir los pasos de Martina y escribir otra aventura de esta elfa valiente.
Comunidades de escritura de Valencia Espaciocrea: Avísanos cuando así sea, porque este cuento en el que ella es la protagonista, que además está muy bien ilustrado, nos ha cautivado. Para terminar, Blanca, coméntanos cualquier otro tema que sea importante para ti.
Blanca Hermenegildo: Me gustaría agradecer el ánimo que se respira en los talleres de Libro Vuela Libre. Compartimos, guiados por Aurora, una atmósfera de escucha y de interés por las creaciones de los demás. Es muy alentador.
Y, desde luego, tengo que agradecer el cuidado constante y el respeto de la editorial BABIDI-BÚ y también las ilustraciones de María Arencibia, que han dado forma a Martina y su mundo de una manera sorprendente y entrañable.
Fragmento de Martina quiere crecer, la nueva publicación de Blanca Hermenegildo:
Érase una vez una diminuta elfa llamada Martina. A sus veintisiete años recién cumplidos, empezaba a dar los primeros pasos.
Un momento: antes de seguir con el cuento debemos aclarar un par de cosas sobre los elfos. En primer lugar, viven mucho más tiempo que los humanos, así que la pequeña Martina tendría unos once meses comparada con los bebés humanos. Por otro lado, aunque su desarrollo físico es lento, el conocimiento que adquieren se acumula con rapidez en sus cerebros y enseguida conforman personalidades muy definidas. Así, por ejemplo, Martina podía entender perfectamente lo que decían los mayores, aunque no supiera hablar todavía.
Nuestra elfa, como íbamos diciendo, se manejaba por la casa-seta gateando. Exploraba con las manos cada centímetro cuadrado de suelo y a veces se ponía de pie y se agarraba al borde de una silla; le hacían falta varios intentos para dar con el sitio exacto donde poner el zapato puntiagudo de forma estable. Mamá elfa llegaba entonces sonriendo y la animaba a seguir dando pasos. Sin embargo, Martina estaba desesperada.
La pobre se daba perfecta cuenta de su torpeza y tenía prisa por avanzar: caminar con seguridad, hablar, comer sin dejar todo perdido, ¡abandonar los sucios pañales! Y es que la naturaleza había sido muy generosa con ella, pero no le había dado una cualidad esencial para los elfos: paciencia. Imaginad una niña rubia y con unos enormes ojos azules como planetas, hechos para explorar el mundo; curiosa, audaz, deseosa de aventuras…, pero demasiado pequeña.
Un día, mientras Martina jugaba con una bola navideña de fieltro, escuchó a sus padres hablar de los poderes mágicos de una de las hadas del bosque. Al parecer, había ayudado a algunas criaturas a cumplir deseos imposibles. Martina se emocionó tanto que se hizo popó encima. Eso mismo la decidió a intentar contactar con aquella hada de la manera que fuera. Le pediría ayuda para crecer más deprisa.
Blanca Hermenegildo, frgamento de Martina quiere crecer
Comunidades de escritura adscritas a Libro Vuela Libre en Valencia. Siempre de parte del talento: https://librovuelalibrevalencia.es/










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